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Nació en Uruguay el 11 de mayo de 1940 y debutó en Peñarol en 1960. Llegó a River , que pagó una cifra récord en el fútbol argentino de esa época (33 millones de pesos) y permaneció en el club de Núñez hasta 1968. Pese a haber llegado en un tramo particularmente adverso en la historia del más grande, Matosas es considerado uno de los mejores defensores que haya vestido la camiseta de la Banda. Jugador de calidad exquisita, potenció a un equipo que, pese a no obtener lauros, era de lo más representativo del fútbol sudamericano. Matosas regresó a Peñarol al año siguiente y estuvo en el carbonero durante tres años. Luego pasó por el fútbol mexicano, jugando en San Luis Potosí y Toluca. Estando en este último club decidió retirarse.
Disputó con la selección uruguaya el mundial de 1970.
Nació el 24 de enero de 1970 y se inició como arquero en Rosario Central. En 1996 llegó a River y peleó el puesto con German Burgos en aquel equipo del millonario que logró una Copa Libertadores, una Supercopa Sudamericana y tres campeonatos de manera consecutiva en dos años(1996-1997).
Ya en 1999 y con la venta del Mono Burgos se afianzó en el arco titular de River logrando el bicampeonato 1999-2000.
El 2 de agosto de 2000 en un partido en el que el millonario le ganó a Vélez por 2 a 1 por la Copa Mercosur, hubo un penal para River y Bonano se encargó de patearlo para poner el resultado ya mencionado y así convertirse en el primer arquero de River Plate en marcar un gol.
Luego se marchó al fútbol de España, atajando primero en el Barcelona, luego en el Murcia y se retiró en 2007 en el Alavés.
Integró el plantel del seleccionado argentino que disputó el mundial de Corea- Japón en el año 2002.
Después de su retiro del fútbol, fue ayudante de campo de Eduardo Berizzo en los diversos equipos que dirigió.
Paradojas del fútbol. Dos años antes de su llegada a River jugaba con la camiseta de su clásico rival. Ese arribo ocurrió en un momento pésimo de River. No obstante eso, se ganó para siempre el cariño de la gente y comenzó a rubricar esta relación indestructible con un gol a Boca. Acompañó al club en sus tramos más difíciles y, desde luego, fue protagonista en la consagración más importante. De Maidana echaremos de menos su calidad, su liderazgo, su actuación descollante ante Tigres, su gol en el Mineirao, su talento, su estirpe de defensor rápido e implacable. Jonatan se va cuando ya ocupaba un lugar preponderante en la galería de los ídolos riverplatenses. Los hinchas millonarios no lo vamos a olvidar. Chau, Jony. Chau, crack.
Rodrigo Mora decidió anunciar su retiro de la práctica del fútbol. El sufrimiento y los dolores de una lesión de cadera le pusieron un límite a la carrera de este uruguayo de 31 años, uno de los emblemas de la era Gallardo junto a Ponzio y Maidana. Un jugador querido por sus compañeros, respetado por el mundo del fútbol y amado por la hinchada de River por su entrega y sus goles decisivos en partidos clave. El paso de Morita por Núñez no se olvidará nunca. Y solamente deseamos que se recupere rápidamente. River siempre será su casa. Mora termina una etapa y comienza otra. Nos encantaría poder anunciar en el futuro que este delantero, pura garra y calidad, fue conservado por River en el lugar que le corresponde. Chau, Uruguayo. Nos estamos viendo.
Conocido como "Chaplin", nació el 25 de diciembre de 1922 y falleció el 5 de enero de 2003.
Junto a Juan Carlos Muñoz, José Manuel Moreno, Adolfo Pedernera y Angel Labruna conformó "La Máquina", uno de los equipos más emblemáticos del fútbol argentino y el más recordado de la historia de River.
Su posición era la de wing izquierdo y debutó en la primera de River Plate en 1942 jugando en el club hasta 1957 y logrando ocho títulos(1942,1945,1947,1952,1953,1955,1956 y 1957), luego pasó por Estudiantes de La Plata en
donde jugó un año(1958) y ahí anunció su retiro del fútbol.
Con la camiseta de la selección argentina obtuvo los sudamericanos de 1945,1946 y 1947.
Se fue el 2018. El año del fin de la historia. Como decía Fukuyama, anticipando cosas horribles, que no tienen nada que ver con lo que aconteció sobre el final del año que acaba de irse. Se fue el año en el que se saldaron, por los siglos de los siglos, todas
las polémicas. Se acallan las voces, se zanjan las dudas, se agotan las polémicas. River rubricó de manera indeleble e ireversible lo que ya sabíamos: es el más Grande. Lo hizo, además, de manera épica, espectacularmente emotiva, inolvidable. Y encima, a lo
River, utilizó como teatro de esa constatación definitiva nada menos que el Bernabeu. La Casa Blanca. El epicentro del fútbol mundial. Tremenda manera de finalizar el año, de cancelar los debates, si es que alguien las tenía antes de esa jornada memorable,
que se recordará para siempre. River Plate, el más grande, Campeón de América de lujo. En el año que se acabó la historia. El año que no se olvidará. Nunca.
Renato Cesarini nació el 11 de abril de 1906 en Senigallia, Italia. A los pocos meses sus padres emigran a Argentina, donde Cesarini comenzaría su carrera como futbolista. Primero en el Borgata Palermo, luego en Chacarita Juniors, en plena época del amateurismo. También jugó en Ferrocarril Oeste y hasta disputó unos pocos partidos con la casaca de la selección argentina.
En 1929, todavía en plena etapa amateur del fútbol criollo, volvió a su Italia natal para jugar en la Juventus, donde logró cinco campeonatos de Liga y brillaría incluso con la camiseta de la selección azzurra.
Cesarini pasó a la historia, como jugador, por su inveterada e infrecuente costumbre de marcar goles en los minutos finales de los encuentros. Estos desenlaces emotivos fueron apelados “caso Cesarini” y luego “zona Cesarini”,para denominar esos tramos decisivos de los encuentros donde el goleador agónico se hacía presente y definía resultados.
La carrera futbolística de Cesarini terminó en el año en 1937 en River Plate, después de jugar jugar un año en Chacarita Juniors. Tres años después del retiro, comenzó su carrera como director técnico, quizás la más importante que él mismo pudiera imaginar. Dirigió nada menos que al River inmortalizado como “La máquina” durante los años 40, con el que ganó tres campeonatos. al River en los 40, un equipo que ganó tres Ligas y se ganó el apelativo de ‘La Máquina’. Entrenó también a la Juventus, a Banfield, a Boca, al Nápoles (donde se fue al descenso en un partido decisivo contra la Juventus donde el “Cabezón” Sívori, su discípulo, convirtió tres recordados goles) y también fue seleccionador argentino entre 1967 y 1968. Renato Cesarini es especialmente recordado por haber dotado a River de una escuela, un prestigio y una forma de sentir el fútbol. Fue un gran estratega, un verdadero maestro que interpretó el gusto de los riverplatenses por el juego atildado. Fue un adelantado del fútbol, un verdadero docente, un conductor de grupo incomparable. Exigente con los grandes y pedagogo con los pibes. Es autor de una frase imborrable: "El jugador de fútbol es como el caballo. Si uno lo aprieta, responde. Si le suelta la rienda, termina volteando al jinete". Cesarini fue una biblia del fútbol, que quizás no es tan reconocido por haber protagonizado aquella dolorosa derrota de River frente a Peñarol por 4 a 2, en Santiago de Chile. River ganaba en el primer tiempo 2 a 0 con goles de Onega y Solari. En la segunda etapa se produjo una reacción del cuadro uruguayo que terminó ganando por 4 a 2, con goles del ecuatoriano Spencer (2), el “Pardo” Abadie y Pedro Virgilio Rocha. Muchos culparon al entrenador por ese vuelco histórico. Es que en el entretiempo había sustituido al defensor Sainz por el delantero Lallana, siempre fiel a su estilo. Cesarini asumió aquella derrota ocurrida el 20 de mayo de 1966, aunque nunca pudo superarla. Falleció poco tiempo después en Buenos Aires, el Buenos Aires el 24 de marzo de 1969, víctima de una embolia.