El 22 de abril de 1956 River Plate se enfrentaba a Boca Juniors como local, en un clásico correspondiente al campeonato de primera división de aquel año que el elenco riverplatense terminó ganando.
El Millonario ganaba 2 a 1 y ese día marcaba el gol número 16 (y también el último) en un superclásico Ángel Amadeo Labruna. Este tanto lo convirtió en el máximo goleador de la historia de los clásicos.
El gol restante lo anotó Roberto Zárate y el gol del conjunto de la Ribera lo marcó Antonio Valentín Angelillo.

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